A Priest is…

Un Sacerdote es…

A Catholic priest is a man who has been called by God to live in persona Christi – in the person of Christ. In simple terms, that means that when a man is ordained a priest, he receives a permanent mark on his soul – similar to the mark we all receive at baptism – that changes him forever and makes it possible for him to perform certain actions that otherwise only Jesus could perform. A priest’s primary purpose is to offer the Sacrifice of the Mass, and to feed God’s people with the Body and Blood of Jesus in the Eucharist, which the Church has always understood to be the main way that Christ’s death on the Cross is made available to people. Only a validly ordained priest can give this great gift to the world.

What this means is truly amazing. Because of the gift of holy orders – the priesthood – a man’s very soul is changed and he is made like Jesus in a way that someone who is not ordained can never experience. Jesus is God. And, as God, He is able to share His power with those men he calls to the priesthood, allowing them to do for God’s people what Jesus Himself does: feed us with His Body and Blood, forgive our sins, and more.

St. John Vianney, the holy priest whom the Church calls the patron saint of all priests, once said, “The priest will not understand the greatness of his office until he is in heaven. If he understood it on earth, he would die, not of fear, but of love.” The point he is making is that what happens when a man is ordained to the priesthood is that he becomes so much like Jesus, it’s hard for our minds and hearts to really understand it. And when a priest performs his ministry, he is doing it in the name and with the divine power of Jesus. What an awesome reality the priesthood is!

Everyone is called to grow closer to God, especially a priest. So, he must spend time in prayer. This is especially important because the Church has always taught that a priest is “a priest forever.” Once someone is ordained, he will always be a priest, even after he dies.

Today, the world needs good priests, just like it always has. Do you think God is calling you to live the wonderful life of a priest? If so, be sure you pray and ask Him to help you say “yes!”

Un sacerdote católico es un hombre que ha sido llamado por Dios para vivir in persona Christi – en la persona de Cristo. En términos ssencillos, esto significa que cuando un hombre es ordenado sacerdote, recibe una marca permanente en su alma – semejante a la marca que todos recibimos en el bautismo – que lo cambia para siempre y hace que sea posible que él haga ciertas acciones que de otro modo sólo Jesús podría realizar. El propósito principal de un sacerdote es ofrecer el Sacrificio de la Misa, y para alimentar al pueblo con el Cuerpo y la Sangre de Jesús en la Eucaristía, el cual la Iglesia siempre ha entendido como la forma principal en que la muerte de Cristo en la Cruz es disponible a la gente. Sólo un sacerdote válidamente ordenado puede dar este gran regalo al mundo.

Lo que esto significa es realmente sorprendente. Por el sacramento de las sagradas órdenes – el sacerdocio – el alma de un hombre se cambia y se hace semejante a Jesús de una manera que alguien que no está ordenado no puede experimentar. Jesús es Dios. Y, como Dios, Él es capaz de compartir su poder con aquellos hombres quienes les llama al sacerdocio, dejándoles que hagan para el pueblo de Dios lo que Jesús mismo hace: nos alimenta con su Cuerpo y su Sangre, para perdonar nuestros pecados, y más.

San Juan María Vianney, el santo sacerdote quien la Iglesia llama “la patrona de todos los sacerdotes,” dijo una vez: “El sacerdote no va a entender la grandeza de su cargo hasta que está en los cielos. Si él lo entendiera en la tierra, se moriría, no de miedo, sino de amor.” El punto que hace es que lo que sucede cuando un hombre es ordenado al sacerdocio es que él se vuelve muy semejante a Jesús, y que es difícil para nuestros mentes y corazones entender realmente. Y cuando un sacerdote realiza su ministerio, él lo está haciendo en el nombre y con el poder divino de Jesús. ¡Qué realidad increíble es el sacerdocio!

Todo el mundo está llamado a crecer más cerca de Dios, especialmente un sacerdote. Por lo tanto, él debe pasar tiempo en oración. Esto es especialmente importante porque la Iglesia siempre ha enseñado que un sacerdote es “sacerdote para siempre.” Al ser ordenado, él será siempre un sacerdote, en esta vida y en la vida que viene.
Hoy en día, al igual que siempre, el mundo necesita buenos sacerdotes. ¿Cree que Dios le llama a vivir la maravillosa vida de un sacerdote? Si es así, asegúrese de que usted ore y le pida que le ayudará a decir “¡sí!”

"When we walk without the cross, we are not disciples of the Lord." -Pope Francis